dilluns, 13 de juny de 2011

El pájaro y yo


Aquel pájaro estuvo durante mucho tiempo reposando en el balcón de casa. La verdad es que no le hacía mucho caso. Yo iba y venía, subía, bajaba, limpiaba, hablaba por teléfono...pero el pájaro seguía inmóbil, prácticamente siempre en el mismo sitio.
Después de unos meses empezó a cantar. Evidentemente me acerqué, tenía un sonido melodioso, cautivador. Me encantó aquella balada.
Creo que me estaba llamando. Quizás era algo que estaba dentro de mi imaginación, pero creo que estaba intentando que le prestara atención. Eso era un gesto por su parte. así que accedí ha acercarme.
No se movió del sitio hasta que me acerqué. Increible. No movió ni una pluma, se dejó coger. Ante mi sorpresa vi ciertas heridas, todas ya estaban cicratizadas...no se si curadas, pero...
Me dejó que lo acariciase, que lo cuidase. Creo que sentía la seguridad de mi presencia.
Era eso realmente lo que estaba buscando? Mi compañía le daba seguridad? Porque sino vino a mi? Quizás anhelaba algo que antaño tuvo? Quizás yo era un valor seguro, una buena compañía, alguien que cuidaría de él?
Demasiadas preguntas planeaban sobre mi cabeza...slamente era un pájaro.
Le cogí mucho cariño, lo cuidaba y, creo que se sentía cada vez más y más libre conmigo. Volaba, podía ir con otros compañeos de su especie, con la tranquilidad que tenia un sitio donde volver.
Se iba, venía...se volvía a ir y tardaba en volver. Pero cuando venía, cantaba para mi y, a mi me gustaba.


Pero el volvía a irse con los otros pájaros.
Tuve que comprender, tuve que aceptar...tuve que entender. Yo no era su mundo, su mundo estaba ahi afuera...
Yo me sentía agradecido con su presencia, pero no era pájaro.


Recuerdo, desde aquí arriba, aquel día. 
Lo estuve esperando y, decidí salir a buscarlo de la única manera que podía hacerlo. Volando. Me encaramé como hacía él en la punta del balcón, agité los brazos y cerré los ojos, vi como mi cuerpo despegaba libre.
- Estaba volando, fueron unos segundos increibles de libertad.


No lo volví a ver, de hecho ya no he vuelto a ver nada. Desde aquí arriba observo, pero las cosas no son tan bonitas como cuentan. Creo que prefería vivir ahí abajo...en el último piso del rascacielos.


PD: No quiero morir


PEP

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