dimarts, 1 de febrer de 2011

Reconciliación (hasta cuando)

   - ¿Me estás echando la culpa de tu resfriado?-Me pregunta-. ¿Me estás diciendo que yo te contagié al besarte?
   - No te molestes, amor.
   - No me molesto. Pero acabas de decirme que mis besos te salieron caros. O sea que yo tengo la culpa de que estés mal, ¿no es así? El pobre escritor solitario está sufriendo por culpa de la malvada de su amante, que le ha pasado con sus besos una horrible enfermedad, ¿no es cierto?
   - Andrea, no dramatices, por favor. Simplemente dije que...
   - No digas nada más. Ya entendí. Yo te contagié, mis besos te hacen daño.
   - No he dicho eso.
   - ¡Si lo dijiste! ¡No lo niegues!¡Acabas de decirme que mis besos te enfermaron!
   Me quedo en silencio, arrepentido de haber dicho lo que dije.
   - Bueno, mejor me voy- dice ella.
   - No me llames. No se si vendré el lunes. Que te mejores.
   - Amor, por favor, no te vayas, perdóname, soy n tonto, no pensé lo uqe decía.
   Pero Andrea no se ditiene, sale de mi casa, entra en su auto y se marcha deprisa. Soy un idiota. Sin embargo, estoy convencido de que el lunes pasado ells me contagió el resfriado. No se por qué le molestó tanto que se lo dijese. Más tarde, a medianoche, me manda un correo electrónico que dice;


Espero que estés mejor. Te extraño. Esta noche voy a dormir con la camiseta y el calzoncillo que me regalaste. Te amo.


   Respondo en seguida:


Lo siento. Yo te amo más. Tócate pensando en mi. Te espero el lunes.


Y de repente, un ángel (Jaime Bayly)

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